domingo, 29 de enero de 2012

Someday only we know.


Llegas pronto, siempre llegas tarde cuando quedas con gente, pero hoy es un día especial y no quieres hacerle esperar. Él se retrasa y mil películas pasan por tu cabeza: quizá te ha estado vacilando, quizá era broma, quizá no quería verte. Pero de repente aparece. Te saluda, un beso en la mejilla y un abrazo. Dais dos pasos, os mirais y os besais. En ese momento sientes que vuelas, llevabas demasiado tiempo esperando esto. Te coge de la mano y empezais a caminar, llegais a un parque. Habías estado antes pero nunca lo habías visto igual, quizá es la compañía, los nervios, las ganas de volver a besarle, pero ese parque es más bonito de como lo recordabas. Vais a una valla, las vistas son muy bonitas, pero no te fijas demasiado, no puedes parar de mirarle. Os besais mil veces y no te cansas, crees que jamás te llegarás a cansar, podrías acostumbrarte a esto, de hecho, ya te has acostumbrado, no quieres otros besos que no sean los suyos. Un hombre toca el saxo cerca de vosotros y hasta la música te parece increíble. No se lo dices, pero te encantaría poder estar así siempre. Él dice mil cosas bonitas que te vuelven loca por momentos, pero solo te puedes reír como una estúpida, porque eres eso, una estúpida, pero una estúpida feliz. Hacía muchísimo tiempo que no te sentías así y te encanta. Nunca habrías pensado que te iba a ocurrir a ti, ya pensabas que no ibas a encontrar a nadie que te hiciera sentir algo especial. Pero las personas aparecen cuando menos te lo esperas y de la manera más sorprendente. Nunca sabes quién será, quizá es alguien que conoces de hace mucho tiempo y no te habías fijado, quizá es alguien nuevo que conoces sin esperarlo. Y comienza una historia, una historia que escribes tú, una historia de la que eres protagonista, una historia en la que solo vosotros mandais, una historia que solo tiene final si uno de los dos quiere, y tú esperas que eso jamás ocurra.

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