lunes, 18 de febrero de 2013
Tardes de domingo.
La música suena, pero ya no significa nada. Son frases aleatorias, sin sentido, con un simple ruido de fondo. Y pensar que era tu canción favorita... Pero ya no te identificas con ella. Ni con ninguna. Ni con nada. Solo con el silencio, es el que mejor te entiende. Te deja pensar. Aclararte. Intentas entenderlo todo. Pero nada. Y te duele la cabeza. Y apagas lo que un día podría haber sido tu banda sonora original, porque en este momento, te molesta, no te hace sentir nada. Aunque, al fin y al cabo, ¿qué eres?, ¿qué has sido?, ¿qué serás? Nada. Y no te preocupa. No quieres ni existir. No tienes hambre ni sed, calor ni frío, nada. No sientes. Solo escuchas cómo el aire entra dentro de ti hasta tus pulmones. Y tampoco te gusta. No te mereces ni eso. Nada.
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