sábado, 17 de noviembre de 2012
Loneliness.
Hace
demasiado tiempo que tu almohada es tu mejor amiga. Ha escuchado tantas
historias y sufrido tantas lágrimas nocturnas, que nadie puede transmitirte más
confianza que eso. Nunca nadie sabrá de tus lloros ni tus penas, ella nunca va
a poder contar nada. Aunque tampoco tendría a quien, eres una persona
solitaria. Bueno, en realidad no es eso. Tienes tus amigos, con ellos sales, te
ríes y lo pasas bien. Te ayudan a desconectar de ese infierno que tienes al
entrar en casa. No sueles comentar nada porque no te gusta preocupar a la
gente, no te gusta que te pregunten. Aunque, al fin y al cabo, nunca caerían en
que te pasa algo, siempre tienes una sonrisa que mostrar o alguna gracia que
hacer. Muy pocas personas te han visto llorar o sufrir, pero te gusta así. Te
gusta que te vean como una persona viva y alegre aunque por dentro estés
marchita y desganada. Puede que el problema sea ese, que no tienes ganas de
nada, ni tan siquiera de vivir. No has tenido una vida especialmente
afortunada, pero no te quejas porque siempre habrá gente que lo pase peor que
tú y sería egoísta hacerlo. Siempre te has refugiado en la música y los libros.
Ellos te hacen pensar que todo puede ir mejor, pero entonces termina la canción
o llegas a la última página y todo vuelve a ser igual. La misma mierda de
siempre. La misma mierda que prometes dejar atrás cada día, pero sigue aquí
contigo.
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