Solo te
acompaña el frío. Incluso las ganas de vivir están ya lejos de ti. El hambre te
abandonó hace ya tiempo y el sueño viene y va cuando le apetece. Te has
acostumbrado a convivir con la soledad, no es nada charlatana y te deja tu espacio.
Al principio te incomodaba, pero ahora te gusta. Quizá a veces te gustaría
tener a alguien al lado, pero luego piensas en todo lo que has pasado y, al fin
y al cabo, dicen que mejor solo que mal acompañado, ¿no? De vez en cuando
recuerdas tu vida de antes. Recuerdas cuánta falsedad, odio, envidia y cuánta
sensación de inferioridad te rodeaban. Tu vida actual es mucho mejor, nada ni
nadie de qué preocuparse, solo tú. Tú y la soledad, que una vez te acoge entre
sus brazos, nunca te deja marchar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario